viernes, 13 de febrero de 2026

Dos flores en la guerra

 

A lo lejos se veían grises caireles escapando de un árbol, una de sus ramas ostentaba aún lucecillas avivadas por el viento.

Algunos estruendos interrumpían la calma.  

Avanzó y descubrió a dos adolescentes, una mano blanca y delicada apretaba una flor rosa, aun fresca, unos ojos negrísimosy apagados parecían mirarlo. Sus pies pesaron. A su edad podrían tener el corazón roto,  pero no el cráneo,  ni la columna. 

Volver, reportar misión cumplida y  concluir su servicio era lo conducente.  

La violencia se apaciguaba, quizá, pero el área de hostilidades pasó del territorio de ocupación,  a algún lugar bajo su casco

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