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miércoles, 28 de agosto de 2024

Lejanía


"Cada lágrima que una ginecoide llora por tu causa la aleja un centímetro. Pero, ay de ti si no avanzas otro hacia ella."

                                 Manual de robótica afectiva.

Cerró el archivo. Inmediatamente aproximó la distancia entre los dos. No podía ser.

Su lejanía no era física, sino digital. Mediríase en bits, quizá.

Mala señal. 

Un paso en falso.

Se separaban cada más en medio de un zumbido aéreo.

Tres pisos abajo se detuvo. Sus sesos de silicio se esparcieron sobre el asfalto.

Arriba, ella lo contempló, sin llanto. Su modelo no incluía depósitos lacrimales. El de él fallaba en calcular distancias.


Arturo Luna

jueves, 8 de agosto de 2024

Trampa

 La bruma lo cubre todo, inmisericorde funde piso negruzco y horizonte gris, el cielo es un continuo difuminado.

No hace frío, sin embargo.

Ya nadie podría sentirlo en todo caso.

Sino medirlo, calcular sus consecuencias, pero no temerlo, ni desearlo. 

La singularidad, ese embuste de la "superintligencia", pluralizó la estupidez. La verdad, otrora encarnada en dioses de mentira, murió aprisionada en la trampa digital de la ominosa deidad mercadotecnia. 

Optimizó la vida con muerte.

El pálpito tornó en destello.

Hoy, de haber sol, estarían ahí, baterías renovadas, volando entre los escombros buscando próximos blancos.

Pero hoy, hoy disparo yo.

Arturo Luna

#cienPalabras

#minificción

#trampa

#viernesDeBocadillos

martes, 6 de agosto de 2024

AM-Or Inc. 1

 Latas y envolturas delataban una posible fiesta clandestina. Afanadores retiraban banderas rojinegras.

Sonrió con malicia. Entró al recinto recién abierto. La tuvo de frente.

Sus ojos negros no eran del todo perfectos, ciertas lineas rojas descubrían excesos o defectos, acaso furores nocturnos escasamente reprimidos.

Nada importó. Ya era suya.

La llevó a su alcoba de raídas cortinas. La instaló ahí, aquel cuerpo, aquellos ojos se iluminaron. 

Giró la cabeza tres veces.

Un bip repetido amenazó el idilio programado

La ilusión convirtióse en ansiedad.

Esos ojos azabache, eran una serpentina enlongándose eternamente.

-Los informáticos no tienen palabra, por eso los corren.


Arturo Luna

miércoles, 17 de enero de 2024

Akapolko (Donde se arrasaron los carrizos)

 Las olas morían en la playa. Sonaban cada vez más fuerte, acercando el abismo acuoso a su chocita.

Imaginaba a John entrando en ella.

El viento, lobo rabioso, arreciaba sus resoplidos. En segundos todo se alzó en derredor.

Esa noche el cuchillo no hizo falta: él también voló, pero no en primera clase. 

Las casas arrancadas, La Costera destruida, tal como ella misma desde el orfanato.

Despertó bajo escombros. Sus piernas delgadas dolían. Sintió el horror de no vengarse.

Un rescatista le espetó:

-Volviste a nacer, Carricitos.

-¿De verdad? ¿Y seguir con vida de perra?. Pinche reencarnación. Tan invisible soy.


-Wulfrano-